La belleza de la joyería antigua pasa la prueba del tiempo

anillo alta joyería

Durante siglos, la joyería ha sido signo de gran poder y riqueza. El rey Tut lucía lujosas joyas en su corona, además de collares y anillos, María Antonieta cosía joyas en los corpiños de sus ropas…

La joyería siempre ha ayudado a definir una era. Las técnicas y materiales utilizados en la fabricación de joyas durante un período determinado de tiempo reflejan las influencias del mercado de la época y los acontecimientos mundiales.

Hoy en día, las joyas patrimoniales – joyas que han sido previamente propiedad de otra persona- son más populares que nunca entre los coleccionistas, así como entre los consumidores que buscan piezas de diseño originales y de alta calidad.

¿Qué es lo que más buscan? Broches (cuanto más grandes y ostentosos, mejor), platino y metal blanco, anillos de cóctel y relojes.

Reloj de pulsera antiguo con joyas

Los relojes de otra época, de estilos ya descartados por los fabricantes más famosos tienen una alta demanda debido a su rareza y singularidad, lo que permite destacar entre la multitud.

¿Por qué joyas patrimoniales?

Según expertos en joyería, los usuarios prefieren joyería patrimonial por su versatilidad y excelente valor. Es menos costoso comprar joyas patrimoniales que recrear la misma pieza de igual calidad. Además, dado que muchas piezas son hechas a mano y son mucho más pesadas, el precio de la mano de obra a menudo aumenta. Finalmente, gran parte de la joyería procedente de una colección de bienes es única y tiene su propia historia.

Guía para Comprar joyas antiguas

Si estás pensando comprar joyas antiguas (joyas que tienen más de 100 años) o joyas patrimoniales puedes buscar las siguientes características definitorias de la joyería de ciertas épocas:

Victoriana: Durante la era victoriana temprana, la ropa de las mujeres era muy modesta, sin cuellos abiertos y, por lo tanto, sin collares. Además, los sombreros y los peinados cubrían las orejas así que… nada de pendientes tampoco. En su lugar, las mujeres llevaban grandes broches artesanales en sus vestidos, junto con elaborados anillos, pulseras y colgantes.

Una técnica común de trabajo de metal del período victoriano era el Repoussé, que consistía en martillar metal maleable en intrincados diseños y patrones.

Eduardiana: La joyería simple y ligera caracterizó este período de principios del siglo XX, cuando la revolución industrial fue transformando y mejorando radicalmente los procesos de fabricación. El platino se convirtió en el metal de elección en el que incrustar diamantes.

Art Nouveau: En este período (de 1895 a 1915) la joyería se movió en una dirección drásticamente diferente. Con el Modernismo y la prosperidad en aumento en todo el mundo, viejos estilos simplistas y ordinarios se convirtieron en anticuados y, de forma matural, la joyería de libre flujo se convirtió en la norma.

 

Cigales Lalique, broche del creador francés René Lalique (1860-1945)

Cigales Lalique, broche del creador francés René Lalique (1860-1945)

 

Retro: Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, el platino se convirtió en un metal “estratégico” para algunos gobiernos y por lo tanto no se usó en joyería. En cambio, el oro rosa dominó este período. Y a medida que cambiaban los estilos de vida de las mujeres – estaban ayudando en la guerra trabajando en fábricas y negocios – los joyeros comenzaron a diseñar joyas más grandes y más audaces. Los estilos eran fuertes y poderosos, no pequeños y encajados como en años anteriores.

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